El centrocampista del Deportivo Juan Carlos Valerón ha ampliado cinco temporadas su vinculación con el conjunto coruñés, en el que primero desempeñará funciones de jugador y después de asesor del presidente.El mandatario deportivista anunció que Valerón, con el que compareció ante los medios de comunicación y que ayer firmó su renovación, será “su mano derecha” y tendrá diferentes roles dentro del club, en función de las necesidades de cada momento, desde la cantera al primer equipo. “Será el asesor del presidente porque dependerá directamente del presidente, pero después (su puesto) se enmarcará dentro de las necesidades del club”, indicó el dirigente del Deportivo.
Lendoiro quiere que Valerón sea la “imagen del club desde el punto de vista deportivo, técnico, filosófico” y, en este sentido, indicó que “admite pocas dudas de que pueda ser la persona adecuada, no sólo aquí sino en toda España y en todo el mundo, porque es querido en todas partes”. Insistió en que el canario puede “representar” al Deportivo “en cualquier sitio al que vaya” y será un “estandarte del club”: “En la primera etapa está dirigido a ser el icono del Deportivo, y, de entrada, el gran ejemplo para los jóvenes”, apuntó el presidente.
Lendoiro matizó que Valerón no será el sustituto específico del que fue su asesor en las últimas temporadas, Richard Moar, que desempeñaba funciones de director deportivo. El jugador de Arguineguín tendrá competencias más variadas y las desempeñará una vez que decida retirarse de la practica del fútbol activo, algo que, al menos, no se producirá hasta junio de 2011, tal y como explicó Lendoiro. “Es indiscutible que este primer año va a ser en el terreno de juego y los otros dependerá de las circunstancias que vayan ocurriendo, pero se perfila como alguien muy importante en la filosofía del club en los demás años y quizás por más tiempo”, indicó.
El Barcelona defendió con autoridad el liderato que agarró en la jornada pasada y se llevó con suma comodidad el choque ante un Depor sin alma, al que derrotó por 3-0, aunque el resultado pudo haber sido más abultado. El Barcelona completó una primera parte excepcional, con un juego de tiralíneas en el que tuvo delante a un rival espantado e incapaz de reaccionar, al margen de los primeros minutos.
Pasado el tiempo de tanteo de fuerzas, el Barcelona se hizo con el control absoluto del partido, y tuvo a su merced a un Depor acobardado y que veía pasar el balón sin más. Además del dominio, los barcelonistas acumularon innumerables ocasiones de gol ya desde el principio, como en la que Pedro envió el balón al poste a los 9 minutos, después de haber controlado la pelota Piqué y habérsela habilitado al tinerfeño, que esperó que Aranzubía cayese al suelo para fusilar contra la meta.
La reacción en el Depor llegó dos minutos después, con un disparo fuerte pero impreciso de Riki, en una de las pocas acciones con cierta convicción en la que los de Lotina se fijaron la meta rival como un claro objetivo. Superado este momento, el Barcelona volvió a la carga, con su fútbol de toque y movimiento rápido, buscando los espacios, especialmente por la banda de Dani Alves, por donde el conjunto catalán cargó la mayoría de sus acciones y donde al brasileño no tuvo ningún problema. Las recuperaciones del balón por parte del Barcelona evidenciaban que el Depor estaba superado en todas las dimensiones. No daba pie con bola y todo lo que se acercaba al área de Aranzubía olía a gol, como en un remate de cabeza de Márquez en el 14.
Hace apenas unos meses, Florentino Pérez presentaba con gran orgullo a Kaká (“la imagen de solidaridad y elegancia que forma parte de los valores del club”) y a Karim Benzema (“uno de los mejores delanteros del fútbol europeo”).
Por el primero se pagaron 68 millones de euros mientras que por el segundo se desembolsaron otros 35. En total, 103 millones por dos futbolistas que en estos primeros meses de competición no han rendido al nivel esperado.
Hace apenas unos días, el internacional brasileño reconoció que no estaba jugando bien y que, una vez superada su lesión, haría todo lo posible por volver a ser ese genial centrocampista que deslumbró a medio mundo con la camiseta del AC Milan. Por su parte, Benzema ha copado más portadas por sus accidentes automovilísticos que por sus goles.
Hay quien dice que la adaptación a su nueva vida en España está siendo más complicada de lo que él mismo esperaba en un principio pero que, pese a ello, no quiere buscar excusas y desea volver a ver puerta con tanta facilidad como lo hacía durante su etapa en el Olympique de Lyon (con el que anotó 66 goles en 149 partidos).
Tienen su gran oportunidad
Los grandes futbolistas son aquellos que no se esconden en las grandes ocasiones y, para ellos, la visita a Riazor será algo más que una simple reválida. Todas las miradas estarán puestas en los dos hombres que deben hacer olvidar las ausencias de CR9 e Higuaín (entre ambos han marcado 20 de los 44 tantos del Real Madrid en Liga) y… ¡¡nada mejor para lograrlo que brillar con luz propia en un estadio en el que el conjunto blanco no logra la victoria desde la campaña 1991-1992!!
Por el momento, entre Kaká y Benzema suman 8 goles (18% del total del equipo). El brasileño ha logrado 3 en los 15 encuentros que ha disputado (13 como titular) mientras que el galo ha conseguido 5 en 17 partidos (12 como titular).
Es cierto que no se trata de unos grandes números pero tampoco es esa la cuestión más preocupante. Después de haber completado la primera vuelta del campeonato, ninguno de los dos podría ser considerado titular indiscutible y su juego no ha convencido ni a los técnicos ni a los aficionados.
Objeto de continuo debate, el fútbol les ofrece una nueva ocasión para demostrar su verdadero potencial. ¿Lo conseguirán o seguirán dando argumentos a los que consideran que sus fichajes fue como tirar 100 millones de euros a la basura?
El FC Barcelona venció (1-3) al Deportivo de la Coruña en un partido en el que la gran estrella fue Leo Messi, que con dos goles, el primero de gran disparo y el segundo de cabeza dentro del área, dio la victoria a un conjunto culé que dominó por completo durante la primera parte, pero que tuvo que esforzarse al máximo para batir a un correoso Depor que planteó el partido de forma ultra defensiva.
El de Rosario, a pocas horas de recibir su primer ‘Balón de Oro’, rescató al Barcelona de un nuevo ‘pinchazo’ a domicilio y consiguió a diez minutos del final su segundo tanto del partido que, junto con el logrado por Ibrahimovic en las postrimerías del partido, rubricaron una importante victoria.
A pesar de ser tremendamente superior durante los primeros 40 minutos y de gozar de ocasiones muy claras para irse con varios goles de ventaja, el electrónico reflejaba un 1-1 tras el tanto de Adrián. Tras el descanso, los de Guardiola no deslumbraron tanto con su fútbol pero firmaron una victoria importante en el campo del quinto clasificado.
En contra de lo que hizo ante el Xerez, Guardiola aparcó las rotaciones y puso en liza un ‘once’ con todas sus estrellas a pesar de la cita de ‘Champions’ el miércoles en Kiev. Con Busquets de vuelta como medio centro tras el partido de sanción que cumplió en Chapín, acompañado por Iniesta y Xavi y con la tripleta atacante formada por Henry, Messi e Ibrahimovic.
Comenzó arrasando el conjunto culé, aprovechando el planteamiento ultra defensivo de Miguel Ángel Lotina, tocó a placer hasta llegar a la zona de tres cuartos, donde el Deportivo tenía tejida su maraña defensiva y acumulaba hasta diez futbolistas por detrás de la línea del balón.
Teniendo en todo momento el control del balón llegaron las ocasiones y primero Ibrahimovic con un cabezazo y luego Messi en una gran jugada individual hicieron lucirse a un Aranzubía que estuvo impecable durante los primeros 45 minutos, pero que no pudo evitar que en el minuto 21 Messi le batiera con un gran disparo desde la frontal.
El gol lejos de espolear a los de Guardiola, tuvo un efecto devastador para sus intereses y bajó una marcha tras ponerse en ventaja. En el 39, Aranzubía conectó un saque de puerta con la frontal del área de un Valdés que tras una salida en falso dejó en ventaja Adrián para que pusiera las tablas antes de que los dos conjuntos desfilaran hacia el túnel.
El Getafe no pudo hacer nada ante un equipo que jugó con uno menos casi todo el duelo y sufrió una nueva expulsión con más de 20 minutos por delante. El conjunto madrileño celebraba su partido número cien en Primera División en el Coliseum Alfonso Pérez y los gallegos se encargaron de hacer todo lo posible para amargar la fiesta a los madrileños.
Para intentar arreglar la mala imagen que el Getafe ofreció en el Santiago Bernabéu, donde no pudo ganar pese a jugar con un futbolista más durante casi todo el partido, Míchel volvió a apostar por el ghanés Derek Boateng en las labores de organización.
Además, insistió en poner a Manu del Moral en una banda y en sustituir al lesionado Fabio Celestini por Adrián González. Y es que es extraño ver a Javier Casquero en el banquillo. En los últimos tiempos, eso es normal por Getafe. Uno de los mejores jugadores del club en anteriores temporadas parece no ser totalmente del gusto de su entrenador. Igual que Jaime Gavilán, que no encuentra un sitio en el once. No acaba de cuajar como un titular indiscutible.
Sin ellos, el Getafe, pese a comenzar tocando la pelota hasta límites insospechados, parece que no acaba de coger el suficiente impulso para vencer y convencer con más autoridad. Durante diez minutos, se perdió en un océano de pases de un lado a otro que no acaban en ningún sitio concreto.
Mientras, el Deportivo, agazapado, metía miedo cuando cogía la pelota. Más efectivo que su rival, en dos o tres toques era capaz de crear problemas al Getafe. Así llegó el primer gol, marcado por Mista, que aprovechó un centro del brasileño Filipe Luis desde la banda izquierda. Fue el reflejo de lo que pasaba. Mientras los hombres de Míchel no concretaban nada, los gallegos, en tres pases, hacían mucho.
El Getafe no supo reaccionar
Pese al tanto visitante, la escuadra “azulona” no se lanzó a por el empate. Siguió a lo suyo, a controlar el partido, pero sin encontrar ningún camino. Éste sólo pudo llegar a balón parado, la única forma con la que parecía asustar el Getafe. Lo hizo Pedro León, que casi marca de córner directo y que puso una pelota en la cabeza de Boateng tras sacar una falta.
Desgraciadamente, el ghanés remató con el hombro cuando estaba sólo en el área pequeña. Entre medias, Riki fue expulsado por simular un penalti y por tocar un balón con la mano. Lotina también tuvo que abandonar el banquillo por una roja directa. El Deportivo jugó desde el minuto 25 sin un futbolista y sin su director de orquesta. Pese a ello, pudo marcar el segundo con una vaselina del mexicano Andrés Guardado, que salió lamiendo la base del poste de la portería defendida por el argentino Óscar Ustari.
Tras el descanso, Míchel movió el banquillo para intentar una reacción de su equipo, hasta ese momento bastante inoperante. Gavilán y Pedro Ríos aparecieron sobre el campo y dieron otro aire al Getafe. A las primeras de cambio Pedro León pudo marcar con una de sus faltas. Después, Gavilán estuvo a punto de batir a Aranzubia con un chutazo desde dentro del área. El Getafe, tenía otro aire. Por lo menos lo iba a intentar con garra.
Pero el Deportivo se encargó de cortar por lo sano ese ímpetu. Lo hizo Filipe Luis, que aprovechó la parsimonia de la zaga getafense para marcar a placer el segundo. Todo parecía hecho para el conjunto blanquiazul. Dos goles de ventaja y con diez, un número que no maneja el Getafe.
Entonces, otra cartulina roja complicó la existencia gallega. Sergio se fue a la calle y el Deportivo se quedaba con nueve. Comenzaba un nuevo reto para el Getafe. Contra diez parece no saber jugar. A lo mejor, contra nueve las cosas mejorarían. Así fue, era inevitable que no hubiera un zafarrancho de combate contra la portería de Aranzubia. Sin embargo, el Getafe no está para nada. Ni siquiera se acercó en el marcador. Apenas disparó a portería pese a su dominio. El Deportivo, contra todos los elementos, se llevó una más que meritoria victoria.